
¡Tú No Eres un Producto Dañado!
Cuando somos víctimas de abuso, ya sea físico o emocional, a menudo quedamos etiquetadas como si ya no valiéramos, como si fuéramos productos defectuosos o dañados. Lo más triste es que, en ocasiones, somos nosotras mismas quienes aceptamos estar en esta categoría, sin esperanzas de vivir en un mundo mejor. Nos conformamos con ocupar el segundo lugar y nos resignamos a vivir una vida sin gozo y sin esperanza.




