¿QUIÉNES PERJUDICAN TU SALUD MENTAL?

¿Y qué hacer?

Por Alexandra Rossi

Salud Mental

¿Alguna vez te han dicho que tomas las cosas muy a pecho, que reaccionas mal, que tienes mal humor, o que te deprimes muy fácil? Todos esos son síntomas de problemas de salud mental.

Tener una pobre salud mental no es tu culpa. Nadie determina un día vivir con ataques de pánico o desórdenes compulsivos porque sí. La salud mental, al igual como la física, la emocional y la espiritual, son determinadas por lo que recibes. Si comes comida chatarra, no haces ejercicio, o dejas de comer, tu cuerpo reaccionará, ¿cierto? Asimismo, si en tu niñez tuviste falta de afecto, fuiste abusada, te hicieron ”bullying”, viviste en escasez, fuiste abandonada, o no tuviste un modelo adulto saludable, tu salud mental no ha tenido una base saludable y ha sido perjudicada.

Pero sí hay algo que puedes hacer para sanar. Con Dios todo se puede.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”  – Filipenses 4:13

PADRES AUSENTES

Si hay algo que dañe profundamente la salud mental de una persona es un padre o madre ausente. El abandono golpea el corazón de una manera que por años y años será imposible de sanar.  Mi papá me abandonó cuando aún estaba en el vientre de mi madre y duré con esa herida por décadas, lo cual me causaba depresión, lo tomaba todo muy personal, y sentía que no era suficientemente buena como para recibir amor. Esto me causó graves problemas de autoestima.

¿La Solución?

Perdona. Así ese padre o madre no esté cercano o haya fallecido, perdónalo. A mí me tomó casi toda mi vida para llegar a perdonarlo. Pero con la ayuda de Dios lo hice. ¿Cómo? Lo vi con los ojos que lo ve Dios. Él también era un hijo de Dios. Me miré a mí misma y vi todos mis errores. Yo también cometo errores. La palabra dice que, si no perdonamos, ¿cómo vamos a esperar que Dios nos perdone?

“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará a vosotros. Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas”. -Mateo 6:14-15

También lo que hice fue agarrarme con fuerzas de mi Padre celestial y te invito a que lo hagas tú también. El Padre que nunca te abandona, nunca te deja sola, y siempre te ama.

ACOSO O "BULLYING"

El acoso es como un virus que ha penetrado en la sociedad y ataca primeramente a nuestros niños. El acosador se comporta así porque por dentro tiene problemas de salud mental. Ningún niño mentalmente saludable acosa a otro. Si en tu niñez fuiste víctima de acoso o “bullying”, de adulta tu comportamiento, reacciones, sentimientos y estado emocional será afectado. Una persona que ha sufrido acoso tiende a ser retraída, agresiva, o buscar apoyo emocional en cosas que le causan daño.

¿La Solución?

Recuerda que Dios está cerca a los quebrantados de corazón (Salmo 34:18). Él es quien te sostiene de tu mano derecha y te dice, no temas. (Isaías 41:13) Busca tu aprobación delante de Dios. Tú eres la niña de sus ojos y Él te protege bajo sus alas (Salmo 17:8).

Congrégate en una iglesia de sana doctrina cristiana donde el amor de Dios te llene ese vacío. Pídele a tu pastor que ore por tus heridas, que te presente nuevas amistades, te guíe para integrarte en grupos donde conozcas personas con el amor de Cristo, quienes te llenarán de amor y aprobación.

Perdónalos. Así como Jesús perdonó a quienes lo crucificaron, debemos perdonar a quienes nos han herido.

RELACIONES TÓXICAS

A veces las personas terminan en una relación tóxica como consecuencia de un trauma de su niñez, que las inclina a sentirse atraídas por modelos que vieron en los adultos que les influenciaron. Pero a veces el abusador disfraza su verdadera intención y la deja ver cuando ya es muy tarde. Cuando una persona se encuentra en una relación tóxica muchas veces es imposible dejarla, porque el abusador posee problemas de salud mental y la víctima corre peligro.

¿La Solución?

Si esta es tu situación, pídele a Dios que te abra la puerta para salir de ella. No es fácil, pero para Dios no hay nada imposible. Busca organizaciones de ayuda a víctimas de abuso. Hay líneas de llamada o websites privadas que borran la historia de tu contacto para que el abusador no pueda ver que has buscado ayuda. Si te da terror hacerlo por las reprimendas que esa persona pueda tomar, ora a Dios para que te de fortaleza, dominio propio, templanza, sabiduría, discernimiento y valentía. Estos son dones del Espíritu Santo que Dios da generosamente a aquellos que le pedimos. Y busca ayuda tomada de la mano de Dios. Él te sacará de esa situación y estarás segura.

“Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. Jehová guarda a todos los que le aman, mas destruirá a todos los impíos.” - Salmo 148:18-21

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