Cómo sanar las heridas del abandono

Por Alexandra Rossi

Abandono - Alma de Mujer

Yo fui abandonada por mi papá, antes de nacer. Él nos dejó a mi mamá y a mí, y nunca quiso tener una relación conmigo ni aportar para mi sustento. Ese abandono me causó muchos traumas que me hicieron tomar decisiones desastrosas en mi vida tratando de hallar aceptación. Gracias a Dios, Jesús vino a mi rescate y tuvo la paciencia de trabajar conmigo hasta que Su amor llenó ese vacío.

Si tú has pasado por la experiencia del abandono, quiero decirte que no estás sola. Tienes un Padre celestial que te ama incondicionalmente y que siempre está contigo. Me costó mucho tiempo darme cuenta de esto. Las personas que hemos sido abandonadas en algún momento, ya sea por un padre, por un esposo, por los hijos, o por un alguien cercano, andamos por el mundo sintiéndonos faltas de amor y de una autoestima saludable. Pero quiero que recuerdes que tu Padre celestial nunca, nunca te abandonará.

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” - Isaías 41:10

Dios siempre te ayudará, siempre te sostendrá, siempre te llenará de fortaleza. Lo único que tienes que hacer es buscarlo.

Quizás tú te digas a ti misma cómo Dios puede entenderte, si Él es todopoderoso y tú un ser humano. Déjame recordarte que Dios se hizo carne a través de Jesús, quien momentos antes de su muerte en la cruz se sintió abandonado cuando dijo, “Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46)

¿Quién mejor que Él para entenderte?

Abandono - Alma de Mujer

Hoy en día, después de mucho dolor en mi vida, de verme divorciada con una hija y completamente a la deriva, el que me sostiene es Dios. No estoy abandonada. Mi Padre celestial me acompaña, Jesús me toma fuerte de la mano, y su Espíritu Santo me guía. No estoy sola. Estoy más acompañada que nunca.

La palabra de Dios dice que “Más son los hijos de la desamparada que de la casada” (Isaías 54:1).

Así que hoy es el día en que tu corazón puede empezar a sanar, y esa sensación de abandono puede empezar a ser reemplazada por la plenitud que sólo Dios da. Mantén tu mirada en Jesús, no en las circunstancias que te rodean. Pon todo, todo, en las manos de Dios. Ríndete a sus pies y pídele que te sane, que te restaure, que te renueve.

Abandono - Alma de Mujer

Hoy en día soy una persona nueva. Mi autoestima es saludable porque sé quién soy.  Soy una hija de Dios. No me siento sola porque no lo estoy. No me siento abandonada porque Dios jamás me abandonará.

Búscalo, lee la Biblia, congrégate en una iglesia de sana doctrina, háblale, ponte completamente en Sus manos, y verás como tú también serás transformada por su amor infinito que jamás falla.

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