La Mujer Necia Destruye su Casa

Por Mili Parra

Necia

“La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba.”
— Proverbios 14:1

Este versículo siempre me ha estremecido, porque no habla de una casa de ladrillos, sino del lugar más precioso que tenemos: nuestro hogar. Y es fuerte pensar que, sin darnos cuenta, podemos ser nosotras mismas quienes levantamos o derribamos lo que más amamos, destruir nuestro hogar con nuestras propias manos.

La Biblia dice que la mujer sabia edifica. Y edificar no es algo que se hace de un día para otro; es un proceso. Se edifica con paciencia, con palabras que sanan, con una actitud que trae paz, con decisiones guiadas por Dios.

Necia

Proverbios 31:26 describe a esa mujer así: “Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua.” No es perfecta, no lo sabe todo, pero deja que Dios guíe lo que dice y lo que hace. Es una mujer que ora antes de reaccionar, que busca la presencia de Dios antes de dar un consejo, que sabe cuándo callar y cuándo hablar.

Pero la mujer necia hace lo contrario. Y lo triste es que muchas veces ni cuenta se da. No necesita romper paredes ni gritar escándalos para destruir su casa; basta con palabras duras, con la queja constante, con comparar, con criticar, con dejar que el enojo tenga la última palabra. La Biblia es clara en Proverbios 21:9: “Mejor es vivir en un rincón del terrado que con mujer rencillosa…” Eso nos muestra cuánta influencia tenemos. Podemos convertir el hogar en un refugio… o en un lugar donde todos caminan con cuidado para no provocar una explosión emocional.

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También Santiago 3:6 nos recuerda que “la lengua es un fuego”. Y es cierto: una palabra puede animar, pero también puede apagar el ánimo de quienes viven con nosotras. Por eso Dios nos llama a cuidar nuestro corazón y nuestra boca. No para controlarnos por fuerza propia, sino porque el Espíritu Santo quiere moldearnos, sanarnos y enseñarnos a reaccionar con amor incluso cuando estamos cansadas o heridas.

Necia

Porque al final, como dice Proverbios 24:3:
“Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará.”

Si dejamos que Dios sea nuestro arquitecto, nuestro hogar será un lugar donde reine la paz y el amor.

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