PERDONAR:

Una Decisión que Libera el Alma

Por Alexandra Rossi

Perdonar

¿Alguna vez has dicho o pensado alguna de estas frases?

“Si esa persona no me pide perdón no la voy a perdonar”; “Con todo lo que me hizo no se merece que la perdone”; “No soy Dios para perdonar”; “Perdono, pero no olvido”.

Desde que nacimos hemos estado expuestos a una sociedad que piensa que perdonar beneficia al que hace daño. Que si perdonamos nos estamos rebajando o dejando humillar. Que perdonar es solo algo que Dios puede hacer. O que si no perdonamos le estamos haciendo un daño a la persona que falló.

Nada más alejado de la verdad. Lo que permites que entre en tu corazón o te sana o te contamina. O te da vida o te mata.

Proverbios 4:23 dice: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”.

Perdonar te Beneficia a ti Primero

El que no perdona es como aquel que se toma el veneno que alguien le dio y espera que le haga daño al otro. Al perdonar, aunque nos den veneno, no nos lo tomamos.

A mí me costó muchos años perdonar a un papá ausente. No perdonarlo me causaba dolor cada vez que pensaba en él. Me envenenaba. Pero en el momento que dije: “Él era un simple ser humano, con defectos, con inseguridades, seguramente con traumas y con fallas, como todos los humanos en este mundo. Lo perdono porque no soy perfecta y Dios lo ama a él igual como me ama a mí.” Lo dejé ir, y le pedí a Dios, quien es el que juzga, que tuviera misericordia de él. Desde ese momento mi alma se liberó. Cuando me viene a la mente solo pienso que fue una experiencia y la dejo ir. No cargo ese dolor más. Mi alma está en paz.

Perdonar

Perdonar no es Solo de Dios

Dios nos hizo a Su imagen y semejanza. Con capacidad de amar, de reír, de llorar, de gritar y sí, de perdonar. Tú eres capaz de perdonar. Dios lo puso en ti. Sólo tienes que tomar la decisión de hacerlo, por tu propio bien.

Jesús dijo: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.” – Mateo 5:43-45.

En Hebreos 8:12 Dios dice: “Pues tendré misericordia de sus iniquidades y nunca más me acordaré de sus pecados”. Cuando tú le pides perdón a Dios Él te perdona y nunca, nunca más se acuerda de tu pecado. Así que tú, una hija de Dios hecha a Su semejanza, tienes esa capacidad de perdonar y olvidar. Practícalo, y verás que sí se puede.

Todos Merecemos Perdón

Sí, así suene que no tiene sentido pensar que hasta los asesinos merecen perdón, y que quisiéramos que se pudrieran en el infierno, acordémonos que Jesús murió en la cruz por el perdón de los pecados de toda la humanidad. Toda. No solo los buenos, o los que dicen alguna mentirilla, sino también aquellos que hacen atrocidades. En nuestra naturaleza humana quisiéramos tomar la justicia divina en nuestras manos, pero cuando Jesús vino, recordemos lo que dijo: “No he venido a llamar a justos sino a pecadores al arrepentimiento”. Dios también los ama a ellos.

¿Quieres que Dios te perdone? Primero perdona tú

En Mateo 6:14-15, Jesús enseña: “Porque si ustedes perdonan a los demás sus ofensas, también su Padre celestial los perdonará a ustedes. Pero si ustedes no perdonan a los demás sus ofensas, tampoco su Padre perdonará las de ustedes”. A menos de que no quieras que Dios te perdone, tu debes perdonar a los demás.

Perdonar te Libera

En Mateo 6:14-15, Jesús enseña: “Porque si ustedes perdonan a los demás sus ofensas, también su Padre celestial los perdonará a ustedes. Pero si ustedes no perdonan a los demás sus ofensas, tampoco su Padre perdonará las de ustedes”. A menos de que no quieras que Dios te perdone, tu debes perdonar a los demás.

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