Envidia… ¿de la Buena?

Por Alexandra Rossi

Alma de Mujer - Envidia

En nuestra cultura hispana es muy común decir que cuando algún conocido hace algo o tiene algo que nos gustaría poseer, decimos que tenemos “envidia de la buena”. O sea, una envidia que no desea hacer el mal, pero que codicia lo que otros tienen. Sin embargo, en la Biblia nunca se menciona una envidia de la buena. La envidia de por sí es mala.

La Envidia, Tanto “Buena” como Mala, es un Pecado

La envidia es catalogada como un pecado en los diez mandamientos, más específicamente el que dice “No codiciarás”.

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. – Éxodo 20:17

Éste es un mandamiento un poco difícil de cumplir, porque uno puede confundir desear con codiciar, pero ésta es la diferencia: Desear es anhelar tener algo que no tienes sin compararte con otros, mientras que codiciar es desear algo que otras personas tienen.

Alma de Mujer - Envidia

La Envidia Corrompe el Corazón

Pon tus ojos en las bendiciones que ya tienes y no te compares con los demás, porque eso contamina tu corazón.

Marcos 7:20-23 lo explica claramente: Lo que sale de la persona es lo que la contamina. Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona.

La Envidia Te Aleja de Dios

La envidia no viene de Dios. Aunque se disfrace de “buena”. En varias partes de la Biblia la envidia causó grandes males. Sin ir tan lejos, Cain mató a Abel por envidia (Génesis 4), los hermanos de José lo vendieron como esclavo por envidia (Génesis 37), y los fariseos envidiaban la autoridad de Jesús, lo cual los llevó a entregarlo (Mateo 27:18).

Un corazón agradecido te acerca a Dios, pero uno insatisfecho, codiciando y envidiando lo que otros tienen, te aleja de Él.

Alma de Mujer - Envidia

Cómo Vencer la Envidia

  1. Agradece y alégrate por lo que tienes, porque cuando pones tus ojos en las cosas de los demás te olvidas de las muchas bendiciones que Dios te ha dado.
  2. Conoce a Jesús, ¿cómo? Leyendo la Biblia, orando, estableciendo una relación con Él, y enfócandote en las bendiciones diarias que recibes.
  3. Ama a los demás, porque cuando amas, no codicias lo que ellos tienen. Sí, amar a tu prójimo o a tu vecino es difícil, pero te voy a dar un tip: La próxima vez que veas a ese vecino gruñón, o a ese compañero de oficina que no soportas, recuerda que Dios lo ama a él igual como te ama a ti.
  4. Cada vez que sientas envidia, ya sea de la “buena”, recuerda que tú eres única y valiosa, porque fuiste creada con amor por tu Padre celestial, y no debes comparar lo que tienes o eres, con otras personas.
  5. Pídele a Dios lo que anhela tu corazón. Sin comparaciones. Simplemente lo que deseas, porque tu Padre que está en el Cielo promete que te dará los anhelos de tu corazón. Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. – Salmo 37:4
Alma de Mujer

Conclusión

No existe envidia buena. La envidia “buena” es una mentira de enemigo para crear enemistad y conflicto. Toda envidia planta semillas de amargura y ambición egoísta que eventualmente hacen brotar acciones negativas que destruyen relaciones.

Así que, la próxima vez que alguien tenga algo que tú quieres tener, no sientas envidia de la “buena”, sino más bien siente agradecimiento por las bendiciones que Dios le ha dado, y espera con paciencia a que Dios te conceda los deseos de tu propio corazón.

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