Sanando el Alma

Por Alexandra Rossi

Sanando el Alma

Usualmente nos preocupamos por nuestra salud física, nuestra salud mental, y quizás también por nuestra salud emocional. Es importante que nuestro cuerpo esté saludable para poder hacer nuestras actividades diarias, trabajar y divertirnos. Igualmente, es importante nuestra salud mental para poder funcionar en el trabajo, estudios y en nuestra vida personal. De la salud emocional no se habla mucho, pero es igualmente importante porque tus emociones afectan tu salud mental y física.

Sin embargo, nadie habla de la salud del alma.

Jesús enfatizaba mucho la importancia de la salud del alma, e incluso, la ponía por encima de todo lo demás. En Mateo 16:26 Jesús dice: Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? 

Enfermedades del Alma

La Biblia habla de estas enfermedades. Reconocerlas es el primer paso para sanarlas. Sentimientos de desesperanza, abandono, depresión crónica, avaricia, ira, lujuria, celos, envidia y arrogancia, no solo carcomen tu alma, sino que te afectan a nivel mental, emocional y físico. Nunca alguien podrá ser realmente feliz si alberga estos sentimientos en su alma.

Proverbios 17:22 dice: El corazón alegre es una buena medicina, pero el espíritu triste seca los huesos.

Sanando el Alma

Las Consecuencias

Un alma no saludable da pie a problemas en tus relaciones con otras personas, en tu vida personal y profesional, además de que afecta tu autoestima. No solamente eso, sino que las enfermedades del alma son una cadena que te ata y no te deja cumplir el propósito que Dios tiene para ti y son un obstáculo en los planes de Dios para tu vida, que son perfectos. Todo esto evita que recibas las bendiciones que Él desea darte. Adicionalmente, estos sentimientos destructivos salen de tu alma en forma de acciones que conllevan al pecado y rompen tu relación con Dios.

Jesús Sana el Alma

Jesús dijo en Mateo 9:12: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Examina tu alma y con una mano en tu corazón reconoce si tienes algún sentimiento que te esté alejando de Dios. Esa envidia con la muchacha que es más bonita que tú, o esa rabia contra tu suegra, o esas ganas de vengarte de tu ex, todos esos sentimientos no vienen de Dios.

David en los salmos oró a Dios y te invito que tú también hagas esta oración: Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno. – Salmo 139:23-24

Sanando el Alma

Pide Ayuda

Si perteneces a una iglesia cristiana, habla con tu pastor y pídele que ore por ti. Si no, te sugiero que busques una. Usualmente los pastores están disponibles para orar por los feligreses. Ofrécele a Dios tu alma y pídele que te sane, te restaure y te renueve. Verás cómo Él se manifiesta en tu vida y reemplazará eso que te carga por paz, amor y gozo que vienen de lo alto. Muchas veces estos sentimientos son consecuencias de vivencias del pasado, nuestra niñez o con personas o circunstancias que nos hirieron, así que también puedes buscar ayuda de un consejero cristiano que te guíe en tu proceso de sanidad.

Si deseas que oremos por la sanidad de tu alma, contáctanos y con gusto lo haremos.

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