Cómo Vivir una Vida sin Ansiedad

Por Alexandra Rossi

Paz

“Por nada estén ansiosos, sino sean conocidas siempre sus peticiones delante de Dios en oración y súplicas y con acción de gracias” (Filipenses, 4:6-7)

Yo me aprendí este versículo desde que tenía unos 18 años. La ansiedad es algo que me ha perseguido toda la vida por diversas razones y me ha sido muy difícil manejarla.

Después de muchos años trabajando en mi ansiedad con terapia, ejercicios de respiración, deporte y consejería, el único que me pudo sanar completamente fue Jesús. Sí, todo ayuda, pero sin Jesús es mucho más difícil.

No sucedió de la noche a la mañana, sino que un día me di cuenta de que la paz que sentía en mi corazón en medio de la tormenta no tenía sentido. Ahí comprendí que Dios me había sanado.

¿Cómo vivir una vida sin ansiedad? Aquí te comparto lo que me funcionó y estoy segura te funcionará a ti.

Ora

Cuando te sientas ansiosa ora a Dios. Ponle a sus pies el motivo de tu ansiedad. Pídele que tome control y déjaselo a él. Imagínate que vas en un barco en medio de una tormenta y le das el timón a Él. Al todopoderoso. Al que calmó la tormenta en el mar con una sola palabra cuando estaba en la barca con sus discípulos. Y descansa.

Canta

Pon música cristiana en tu auto, en tu casa, en tu celular a través de tus audífonos cuando haces ejercicio o sales a caminar. La música con mensajes sobre el amor, el poder y la fidelidad de Dios le levantan el espíritu a cualquiera. Ponte a cantar. Verás como el ánimo te cambia y te olvidas de lo que te causa ansiedad.

Alaba

Alaba

Esto es lo que más me ayuda a desvanecer la ansiedad. Busca un lugar donde nadie te interrumpa. Alza tus manos y alaba a Dios. Dile que es hermoso, precioso, honrado y amado por ti. Abre tu corazón y expresa tu amor hacia Él. Cierra tus ojos y siente su presencia, en silencio. No pienses en nada más sino en Él. Respira su presencia, lentamente.  No cuentes los minutos. Verás que al finalizar te sentirás tan completa que todo lo que te rodea perderá importancia en ese momento y podrás ver tu problema desde otra perspectiva.

Agradece

Al enfocarte en lo que Dios te ha dado tu mente cambia de negativo a positivo. Agradece por lo más simple como el hecho de tener ojos y poder leer este artículo, u oídos para escuchar a quien lo lee, poder respirar, tener alimento en tu estómago, un techo para vivir, una cama para descansar, ropa en tu cuerpo, seres queridos, salud, y, si vamos aún más profundamente, agradece por tener a Jesús en tu corazón.

Respira

Las técnicas de respiración son muy efectivas. Inhala lentamente por cuatro segundos, retiene el aire por otros cuatro segundos, y exhala lentamente por cuatro segundos. Repite hasta que te sientas mejor. Si haces esto a la vez que escuchas música cristiana o instrumental, aún mejor.

Ejercítate

Al hacer ejercicio la sangre de tu cerebro se oxigena produciendo serotonina y dopamina, que son endorfinas que te hacen sentir bien anímicamente. Ya sea una caminata, correr, o ir al gimnasio, el ejercicio es vital para contrarrestar la ansiedad. Ponte esos audífonos con música cristiana y siente el gozo en tu corazón.

Busca Ayuda

Si tu ansiedad llega al extremo de causarte ataques de pánico o problemas físicos, busca ayuda de un profesional de salud mental. Yo fui a terapia y me ayudó muchísimo. Eso, junto con los consejos que te acabo de mencionar, son una combinación poderosa para acabar con tu ansiedad.

Recuerda que Dios tiene el control de todo si tú se lo das. Pero tú también tienes que poner de tu parte. Estoy segura que al seguir estos consejos que te acabo de dar pronto podrás vivir una vida en paz, con gozo y sin ansiedad.

Artículos Relacionados

Soltar el Control
#Crecimiento

Aprender a Soltar el Control

Desde que comenzó la segunda ola del feminismo en los años 1960 las mujeres hemos tomado la batuta en aquellas cosas en que estábamos a la merced de los hombres. Comenzamos a salir a trabajar, a ser independientes, a tomar el control de la familia, y a no dejar que nadie nos diga que hacer

Continúa Leyendo
Batalla Silenciosa
#salud mental

La Batalla Silenciosa

Durante mucho tiempo pensé que la batalla más difícil que enfrentaba estaba en mis circunstancias, los problemas, las responsabilidades diarias. Pero con el tiempo entendí que la lucha más intensa no estaba a mi alrededor, sino dentro de mí.

Continúa Leyendo