
El Silencio de Dios:
Hay momentos en la vida en los que sentimos que Dios está en silencio. Oramos con fe, buscamos respuestas, y sin embargo, parece que el cielo no responde. Ese silencio puede doler, porque no hay nada más inquietante que no saber qué está haciendo Dios mientras nuestro corazón espera.






